El IRB Barcelona abre un nuevo laboratorio centrado en la degradación dirigida de proteínas como herramienta terapéutica

Cristina Mayor-Ruiz. (Foto de: Laura Álvarez/CeMM)
Cristina Mayor-Ruiz. (Foto de: Laura Álvarez/CeMM)

La científica Cristina Mayor-Ruiz se incorpora al IRB Barcelona para dirigir el laboratorio “Targeted Protein Degradation and Drug Discovery”.

Con éste, el IRB Barcelona contará con 27 laboratorios y 8 plataformas científicas.

Junto a la incorporación del nuevo laboratorio, el Instituto abre también una plataforma de “Drug Screening” (descubrimiento de fármacos).

La investigadora Cristina Mayor-Ruiz (Soria, 1989), con una trayectoria en investigación oncológica y experta en el campo de la degradación dirigida de proteínas, se incorpora al IRB Barcelona para dirigir un laboratorio de nueva creación. El objetivo del laboratorio “Targeted Protein Degradation and Drug Discovery” será aplicar la novedosa técnica de la degradación dirigida de proteínas al estudio molecular de enfermedades como el cáncer y al descubrimiento de nuevos enfoques terapéuticos.

La degradación dirigida de proteínas se basa en un proceso de degradación propio de las células descubierto por Aaron Ciechanover, Avram Hershko e Irwin Rose que fue reconocido con el premio Nobel de Química en 2004. En esta técnica se utilizan distintos tipos de fármacos “degradadores” para forzar la proximidad entre una proteína diana (por ejemplo, una proteína mutada que contribuye al desarrollo de una enfermedad) y la maquinaria celular que dirige la degradación de proteínas. Al inducir esa proximidad, las proteínas diana quedan marcadas para su destrucción por el proteasoma celular.

“Actualmente, alrededor del 80% de todas las proteínas de nuestro cuerpo quedan fuera del alcance de los fármacos tradicionales”, explica Cristina Mayor-Ruiz. “El objetivo de mi laboratorio será sistematizar el descubrimiento y la generación de nuevos fármacos degradadores para abarcar un abanico mucho más amplio de proteínas y ofrecer así más oportunidades terapéuticas”.

 

PROTACs, “pegamentos” moleculares y “cavidades” accesibles

Tradicionalmente, el descubrimiento de fármacos se ha limitado a proteínas que tuvieran “cavidades” accesibles que pudieran constituir una diana a la hora de inhibir esa proteína. La técnica de degradación dirigida de proteínas busca superar esa limitación trabajando con dos tipos de fármacos degradadores que acercan las proteínas diana a la maquinaria celular que dirige la degradación.

Los PROTACs (o PROteolysis TArgeting Chimeras) son fármacos con dos módulos de unión: uno se une a la proteína diana y otro recluta la maquinaria celular que dirige la degradación. Los “pegamentos” moleculares (molecular glues), en cambio, aunque realizan la misma función, solo se componen de un módulo, lo que dificulta enormemente su diseño racional. La mejor alternativa es intentar encontrarlos entre colecciones de miles de compuestos químicos que se conocen como “librerías de fármacos”, utilizando técnicas de cribado.

Para dar apoyo a esta nueva línea de investigación y a otros proyectos ya en marcha en el Instituto, el IRB Barcelona ha puesto en funcionamiento una unidad de descubrimiento de fármacos. La unidad contará con un plan de desarrollo de fármacos, en una apuesta clara por acelerar la llegada de la investigación básica a la práctica clínica.

 

De la biotecnología a la química biológica, con la oncología como objetivo

Cristina Mayor-Ruiz es licenciada en Biotecnología por la Universidad de Salamanca. Llevó a cabo sus estudios de doctorado en Biología Molecular en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en el laboratorio de Óscar Fernández-Capetillo, donde se centró en mecanismos de resistencia a terapias para el cáncer. Posteriormente, se unió como investigadora postdoctoral al laboratorio de Georg Winter en el Research Center for Molecular Medicine (CeMM) en Viena (Austria).

“Tras mi paso por el CNIO, con el mismo entusiasmo y con el objetivo de intervenir de una manera más directa en el tratamiento del cáncer, decidí hacer un postdoctorado en biología química. Fascinada por el potencial de la degradación de proteínas dirigida como estrategia de descubrimiento de fármacos, me uní al grupo de uno de los mayores expertos en el campo”, afirma Mayor-Ruiz.

Su trabajo ha generado 8 artículos científicos, 5 de ellos como primera autora, incluyendo artículos en revistas como Nature Chemical Biology o Molecular Cell.

 

I Ayuda FERO-ASEICA

Cristina Mayor-Ruiz ha recibido hoy viernes 6 de noviembre la I Ayuda FERO-ASEICA, otorgada en el marco del XVII Congreso Internacional de ASEICA. Una dotación de 80.000€ para el proyecto de investigación en cáncer que desarrollará en el IRB Barcelona. La Ayuda de Investigación en Cáncer FERO-ASEICA tiene como objetivo impulsar a jóvenes talentos científicos y contribuir a desarrollar nuevas vías de investigación en cáncer que puedan trasladarse a los pacientes oncológicos.

 

La apuesta del IRB Barcelona por el talento joven

La incorporación de Mayor-Ruiz se enmarca en el compromiso del centro por reclutar talento con proyección de excelencia y ofrecer oportunidades de liderazgo a científicas jóvenes.

“El IRB Barcelona es uno de los mejores centros de Europa", destaca Mayor-Ruiz, “tener la oportunidad de trabajar junto a gente que admiro tanto y con el impresionante “tejido científico” que tiene el Instituto es muy emocionante”. “Yo me he formado con jefes de grupo relativamente jóvenes, y creo que en muchos aspectos es un valor añadido, así que espero que otros jóvenes investigadores apuesten también por mí y los animo a compartir esta aventura”, añade.

El laboratorio que lidera Mayor-Ruiz contará inicialmente con dos estudiantes de doctorado, un investigador o investigadora postdoctoral y un/a técnico de laboratorio. Con la incorporación de este nuevo grupo, el IRB Barcelona cuenta con un total de 27 laboratorios y 8 plataformas tecnológicas.