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Tenemos nuevo IP: Entrevistamos al Dr. Marc Liesa, nuevo Group Leader del IBMB-CSIC

25 Abr 22

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Tengo 41 años. Nací en 1981. Me licencié en Bioquímica por la Universidad de Barcelona en 2003 y obtuve mi doctorado en el IRB Barcelona en 2008. 

 

Pasé 13 años en los Estados Unidos. Tras un período de posdoctorado en la Universidad de Boston, pasé a ser miembro junior (Instructor) en la misma universidad, donde recibí el Premio Evans Center Fellow (2013) y mi primera beca piloto como Investigador Principal en el Boston Nutrition of Obesity Research Center (BNORC), financiada por National Institutes of Health (NIH).

 

En 2015, acepté una oferta de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) para montar mi laboratorio en la David Geffen School of Medicine, comenzando como Profesor Asistente y posteriormente ascendiendo a Profesor Asociado. En 2017, recibí el Premio IRB Barcelona Alumni Excellence Award. Recientemente me he trasladado a Barcelona.

 

Mi doctorado en el IRB Barcelona sentó las bases para una carrera dedicada a las mitocondrias, las “centrales eléctricas” de las células.

 

¿Qué te llevó a hacer el doctorado en el IRB Barcelona?

En primer lugar, obtuve una beca de colaboración para trabajar con el Dr. Joan Guinovart mientras hacía la carrera de Bioquímica entre 2002 y 2003. Ese fue mi primer contacto con el Parque Científico de Barcelona y el IRB Barcelona, que se encontraba en sus inicios. 

Pensé en hacer el doctorado bajo la supervisión del Dr. Joan Guinovart, pero ese mismo año el Dr. Antonio Zorzano impartió un seminario en una de las clases sobre el descubrimiento de un gen que modulaba la dinámica mitocondrial, y ese fue el momento determinante. Me enganché. Cuando acabé la carrera en junio de 2003, le pregunté al Dr. Zorzano si podía trabajar en su laboratorio durante el verano y posteriormente solicité una beca para hacer el doctorado en su grupo. 

 

¿Cuál es el foco de tu investigación?

Ha sido y sigue siendo la fisiología y la dinámica mitocondrial. Mi doctorado en el IRB Barcelona sentó las bases para una carrera dedicada a las mitocondrias, las “centrales eléctricas” de las células.

 

¿Qué te trae de vuelta a Barcelona?

Regresé en enero de este año para ocupar una plaza de Científico Titular en el Departamento de Biología Celular del Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB-CSIC). Mi nuevo grupo se llama “Mitocondrias, Redox y Enfermedades Metabólicas”

 

Hay quien podría sentir desconcierto ante tu decisión de dejar tu anterior puesto en UCLA.

Mi nuevo puesto en el IBMB-CSIC es una gran oportunidad tanto desde el punto de vista profesional como personal. Estaba en un puesto excelente en Estados Unidos. Había conseguido una cátedra auxiliar y posteriomene fui ascendido a Profesor Asociado por voto unánime. Pero la familia significa mucho para mí. Tengo dos hijos pequeños y esta mudanza les permite tener un mayor contacto con sus abuelos y con el resto de la familia. 

 

En cuanto a la financiación, ¿cómo crees que te ayudará tu experiencia en Estados Unidos?

Estados Unidos es un país muy competitivo. 

Me he dado cuenta de que la comunicación en la ciencia es casi tan importante como la ciencia misma. Una mala idea bien comunicada a veces puede tener más posibilidades de obtener financiación que una idea fantástica mal comunicada. Cuando eres IP, esta es una de las lecciones más importantes. 

 

Dinos una habilidad esencial que valoras tras el tiempo que has pasado fuera de España.

La capacidad de tener “vista de pájaro” para poder visualizar un proyecto. Esta cualidad te permite alejarte y ver el panorama general, en lugar de quedarte atascado en los pequeños detalles. Esta visión sirve de ayuda a la hora de comunicar la ciencia a los organismos de financiación, por ejemplo.   

  

Los estudiantes de doctorado del IRB Barcelona en la actualidad tienen acceso a cursos de liderazgo y de comunicación científica, entre otros. ¿Qué piensas sobre ello? ¿Puedes hacer alguna reflexión sobre cómo funcionan las cosas en Estados Unidos?

Eso es fantástico. Estoy totalmente a favor de estas actividades. Con respecto a los programas de doctorado en los EEUU, algunos enseñan a los estudiantes cómo escribir una propuesta de subvención para el National Institutes of Heath (NIH). 

Están pensados para pensar en cómo comunicar su ciencia. Además, cuando presentan sus propuestas de tesis, tienen una página de objetivos específicos, al igual que el formulario de propuesta de NIH, y de este modo, los estudiantes aprenden a comunicarse de esta manera. 

Toda esta formación hace que el sector de la investigación estadounidense sea muy competitivo. Así, por ejemplo, de cada 100 propuestas, 50 son excelentes desde el punto de vista científico, y tal vez solo 10 se financien. Así que es realmente una lotería ser beneficiario de una de esas 10 subvenciones. Visto así, al final del día, la persona que recibe el dinero es la persona que mejor comunica la ciencia.

 

Al volver a visitar el IRB Barcelona, ​​¿qué te ha sorprendido más?

Las plataformas científicas. En EEUU es habitual que cada laboratorio tenga sus propios equipos y que estos se dupliquen. En cambio, aquí el sistema da servicio a toda la comunidad del IRB Barcelona y permite optimizar los recursos. 

Es genial poder contar con personal interno que esté al tanto de los últimos avances ¡Y aún mejor es la noticia de que como alumni del IRB Barcelona puedo tener descuentos en estos servicios! Eso es genial y muy generoso.

 

¿Qué piensas sobre la cultura de fundraising que hay fuera de España?

En la mayoría de los países anglosajones hay mucha filatropía y esto marca una gran diferencia en lo que respecta a la investigación. Por ejemplo, en UCLA, era normal que los donantes privados y los pacientes con grandes recusos económicos donaran cientos de miles (e incluso millones) de dólares. 

Por otro lado, el hecho de estar cerca de un hospital también contribuye a la recaudación de fondos, ya que en ocasiones los pacientes hablan con los médicos sobre las necesidades que tienen para avanzar en nuevos tratamientos, y algunos de esos pacientes cuentan con medios que les permiten realizar grandes donaciones. 

Recuerdo que obtuve una beca en UCLA que estaba financiada por donantes privados, y el proyecto tenía que servir para fortalecer las relaciones entre investigadores básicos y clínicos. Así que esta es una forma de acercarse al entorno clínico. 

 

¿Puedes dar un ejemplo de un gran desafío al que se enfrenta la comunidad científica?

El trabajo en equipo. En este sentido, el COVID ha acelerado las cosas, desviando el protagonismo de las celebridades científicas y reduciendo el individualismo. Este es un desafío para la sociedad en su conjunto. 

 

Una palabra clave.

Colaboración.  

 

Tras varios años fuera del país, ¿cuál es tu percepción sobre el ecosistema de investigación biomédica en Barcelona en la actualidad?

Hay más start-ups y empresas biotecnológicas y una mayor cultura emprendedora. Todo va en la dirección correcta y se han hecho grandes mejoras, pero otros países han crecido más rápido porque invierten más. Cuando la competencia es tan alta, el dinero marca la diferencia.

 

¿Tienes pensado colaborar con el IRB Barcelona?

Sí, me gustaría asistir a los seminarios del IRB Barcelona y averiguar qué se está haciendo y explorar oportunidades de colaboración con la comunidad. 

 

Sobre el IRB Barcelona

Creado en 2005 por la Generalitat de Catalunya y la Universidad de Barcelona, el IRB Barcelona es Centro de Excelencia Severo Ochoa desde 2011. El objetivo del IRB Barcelona es hacer investigación de excelencia en biomedicina y mejorar la calidad de vida de las personas y, en paralelo, potenciar la formación de talento, la transferencia tecnológica y la comunicación social de la ciencia. Los 27 laboratorios y ocho plataformas tecnológicas trabajan para responder a preguntas básicas en biología y orientadas a enfermedades como el cáncer, la metástasis, el Alzheimer, la diabetes y enfermedades raras. Es un centro internacional que acoge alrededor de 400 trabajadores de más de 30 nacionalidades. Está ubicado en el Parque Científico de Barcelona. El IRB Barcelona es un centro CERCA y es miembro del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST).