Lo que hace una buena carta de presentación


No hay que subestimar la importancia de una buena carta de presentación/ motivación. De hecho, tu carta puede ser decisiva para que un/a Investigador/a Principal (IP) con mucha carga de trabajo decida leer tu CV o no.

Antes de enviar una solicitud, investiga en profundidad el grupo al que quieres incorporarte, y adapta la carta a sus intereses y necesidades. En este sentido, puede resultarte de gran utilidad seguir los consejos de personas que conozcan o que hayan trabajado con el grupo en cuestión. Utiliza tu red y tus contactos en beneficio propio. El conocimiento del trabajo y de la personalidad del/la IP pueden servirte para adaptar el mensaje y emplear el tono adecuado.

Por lo general, las cartas de presentación suelen estructurarse en distintas partes. El primer párrafo siempre es formal y en él se expresa el propósito de la carta. Seguidamente, deberías hablar sobre los detalles de tu puesto actual de trabajo y de tu mentor/a.

Tras esta presentación, podrías hablar de tu experiencia, poniendo énfasis en cómo está alineada con los estudios que lleva a cabo el grupo de investigación al que quieres unirte. Tienes que transmitir tu entusiasmo por ampliar tus conocimientos sobre las líneas de investigación del nuevo laboratorio, pero asegurandote de mantener un equilibrio entre lo que puedes aportar al laboratorio y lo que se ganaría con ello.

No caigas en la trampa de recurrir a los halagos, ya que los/las IP saben leer entre líneas. La carta de presentación es tu oportunidad para vender tus habilidades y tu potencial, así que no malgastes espacio en alabanzas innecesarias. 

Cuando estés escribiendo la carta, ponte en el lugar de la persona que la esté leyendo. Siempre querrá determinar tu grado de familiaridad con el campo y si tu experiencia podría complementar a la de su equipo actual y, por lo tanto, podría contribuir a obtener los resultados a los que se han comprometido con las entidades financiadoras. Convéncele de tu proactividad, de tu capacidad para trabajar de forma independiente y de tu compromiso con el trabajo en equipo.

Haz referencia a tus logros más destacados, a tu trabajo o trabajos más importantes o a los premios que te hayan dado. ¿Has formado a otros jóvenes investigadores? ¿Qué hay de tu experiencia en divulgación científica para el público general? ¿Tienes alguna experiencia en gestión de laboratorios? ¿Has escrito alguna propuesta de proyecto competitivo? Y posiblemente lo más importante: ¿conseguiste financiación para esa propuesta? Pregúntate si estas actividades son relevantes para ese laboratorio o para el centro en cuestión. 

No pases por alto la importancia de la financiación. Puede ocurrir que el/la IP encuentre interesante tu perfil, pero que no pueda asumir el gasto de una nueva plaza de postdoc. En cambio, si puede asegurar la financiación, tus posibilidades serán mayores.

Solo cuando estés llegando al final de la carta, introduce alguna frase del tipo: "Me complace adjuntar mi curriculum vitae, mis referencias y una lista de publicaciones". Al concluir la carta de presentación, agradece su tiempo y consideración e incluye una declaración final como: "Espero tener noticias suyas y tener la oportunidad de ampliar la información que precise…".

Aplicar a puestos de postdoc puede ser desmoralizador, pero con perseverancia y una actitud positiva, las oportunidades se van consolidando. Una vez hayas escrito la carta, pídele a una persona de confianza que la lea y te dé su opinión. También puedes ponerte en contacto con Tanya Yates, de la Oficina de Soporte Editorial del IRB Barcelona (tanya.yates@irbbarcelona.org), que estará encantada de ayudarte.

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