Tres semanas de ciencia a distancia: crónica de una lucha confinada en equipo en el IRB Barcelona


Desde finales de febrero de 2020, los medios lanzaban noticias alarmantes que advertían de la magnitud de la tragedia que empezaba a producirse en China como consecuencia de la expansión de la, entonces epidemia, de SARS-CoV-2. En aquel entonces, parecía algo lejano, una emergencia que tal vez pudiera llegar a contenerse. Sin embargo, alarmas de distinto tipo, envergadura y alcance fueron activándose gradualmente por los mapas geográficos hasta plantar ante nuestros ojos esa misma realidad que antes veíamos lejana y sacudir, a toda velocidad, los cimientos de nuestra sociedad y nuestra cotidianidad tal como las habíamos concebido hasta entonces. Las últimas cuatro semanas han supuesto una revolución en la capacidad de maniobra y de adaptación de las personas, de los servicios y le la sociedad en general. El propósito del IRB Barcelona es dar respuesta a enfermedades no resueltas como el cáncer y la metástasis, alteraciones relacionadas con el metabolismo y el envejecimiento, enfermedades raras, y ahora también hemos querido contribuir a paliar la emergencia sanitaria de la COVID-19 con algunos proyectos que hemos activado durante esta crisis sanitaria. Os contamos cómo han sido estas semanas de cambio e investigación de emergencia y a contrarreloj en el IRB Barcelona.

 

Casi a mediados de marzo, se avistan semanas de gran incertidumbre. Las noticias lo alertan, las autoridades insisten: el confinamiento social se prevé necesario. Ante este escenario, en el entorno del IRB Barcelona, el equipo de Dirección organiza numerosas reuniones con el equipo de Group Leaders y responsables de las Core Facilities para elaborar un plan de acción en el que se contemple hasta qué punto sería posible continuar con los proyectos científicos en marcha en unas circunstancias excepcionales, en las que, con mucha probabilidad, el gobierno limitará la actividad de muchos sectores y ordenará el cierre de instituciones educativas y negocios que no atiendan a necesidades básicas de consumo o servicios.

 

Semana 1

Al tiempo que el gobierno estatal decreta el estado de alarma por 15 días que pueden prorrogarse, los laboratorios del IRB Barcelona diseñan, en tiempo récord, planes a medida para asegurar que la ciencia sufra el menor impacto posible dada la orden gubernamental de confinamiento obligado. Ante este escenario, que puede ser cambiante, los equipos de ITS y Recursos Humanos, entre otros, gestionan rápidamente un plan para garantizar el teletrabajo para el mayor número posible de empleados del IRB Barcelona. En los laboratorios y plataformas científicas, se establecen pequeños equipos de trabajo que, bajo las estrictas normas de seguridad y salud, puedan garantizar la actividad esencial que necesite supervisión profesional directa.

La primera semana es una prueba a presión de adaptación al cambio para todos. En solo unos días, la comunidad del IRB Barcelona ha transformado las estancias de sus viviendas en improvisadas oficinas de investigación y servicios, y sus habituales group meetings, reuniones de área y briefings presenciales han pasado a ser videoconferencias en lo que supone una inmersión a contrarreloj en plataformas de comunicación online. La ciencia tiene que continuar.

 

Semana 2 

Como consecuencia de gravedad de la escalada de infecciones y el gran incremento de personas fallecidas a causa de la COVID-19, las medidas gubernamentales pasan a ser más extremas días después. A estas alturas, el IRB Barcelona ya se ha puesto a disposición de las autoridades para cualquier necesidad que pueda surgir ante la ya declarada pandemia. El IRB Barcelona se ve obligado a restringir aún más sus actividades, permitiendo solamente la pervivencia de las tareas más críticas bajo un estricto protocolo de seguridad. Muchas unidades, ya están establecidas casi al completo en el teletrabajo (y en muchos casos con el reto de compatibilizar las jornadas con el cuidado de las familias e incluso de familiares enfermos). Algunos profesionales se quedan en primera línea presencial para garantizar el funcionamiento esencial de algunas instalaciones y proyectos científicos. Con todo, hay tiempo y manos para hacer acopio de material sanitario del IRB Barcelona, que se dona al Institut Català de la Salut para contribuir a paliar la falta de material de los colectivos sanitarios, cuya admirable función es, y será siempre, ampliamente aplaudida y respetada por toda la sociedad.

Además, el IRB Barcelona se suma a la campaña contraelcoronavirus.org para pedir colaboración social y ciudadana en los proyectos que se empiezan a gestar en el IRB Barcelona para contribuir en la lucha contra la pandemia: en uno de ellos se estudiará la utilidad de fármacos ya en uso para detener los procesos de reproducción del virus en el cuerpo humano; en un segundo proyecto, se quiere desarrollar un método diagnóstico rápido y sencillo para la detección del virus. Por otro lado, se abre una línea de investigación para desarrollar un tratamiento en spray para la COVID-19 y un último proyecto se centra en reducir la mortalidad por COVID-19 encontrando un tratamiento por su principal causa de mortalidad: el síndrome de dificultad respiratoria aguda. En estos proyectos, no nos embarcamos solos. Lo hacemos en colaboración con centros de investigación punteros a nivel nacional e internacional, con centros tecnológicos, empresas biotecnológicas, hospitales en contacto directo con los pacientes y las administraciones.

El IRB Barcelona prosigue con su actividad adaptada a la situación de excepcionalidad, y lo hace en medio de un panorama en el que la Generalitat de Catalunya hace un llamamiento urgente a los centros de investigación para que analicen su capacidad potencial (de equipos, personal, reactivos, etc.) para realizar 70.000 tests SARS-CoV-2 en 3 semanas. Algunos centros valoran colaborar en la configuración inmediata de una instalación conjunta de prueba basada en qPCR. Nace así el nodo de trabajo constituido por miembros del IBEC, el CNAG, y el IRB Barcelona, todos ellos como parte del nodo PCB, y en colaboración con el nodo PRBB, liderado por el CRG. Bajo la coordinación de Goretti Mallorquí, Jefa de Core Facilities, y de Jorge Domínguez, (Scientific Management Coordinator), se definen protocolos, la disponibilidad de maquinaria especializada, así como las medidas generales de actuación, gracias a la dedicación inestimable de un equipo técnico de expertos en qPRC constituido por miembros de las tres instituciones participantes. Se hace también un llamamiento de voluntarios, se revisan las medidas de bioseguridad a fin de ir preparando este nuevo engranaje de testeo de la COVID-19.

 

Semana 3 

En esta tercera semana en la que la ciencia continúa en modo remoto en el IRB Barcelona, se anuncia con gran orgullo la concesión de una segunda ERC Advanced Grant al investigador Eduard Batlle para un nuevo proyecto de cáncer colorrectal, el quinto proyecto ERC de Eduard Batlle, y el número 20 del IRB Barcelona. También sale a la luz la iniciativa del Laboratorio de Bioinformática Estructural y Biología de Redes del IRB Barcelona, liderado por Patrick Aloy, por la que se unen esfuerzos con Amazon para desarrollar una herramienta computacional basada en la tecnología Chemical Checker, desarrollada para acelerar la búsqueda de fármacos contra la COVID-19. Se trata de generar, mediante la inteligencia artificial, una base de datos de fármacos que incorpore todos los resultados científicos publicados hasta ahora en relación al tratamiento de la COVID-19, para hacer accesible a investigadores de todo el mundo un registro ampliado de moléculas para luchar contra la esta enfermedad. 

La maquinaria está en marcha, la voluntad es toda, y aunque el tiempo apremia, seguimos corriendo en este camino tortuoso que hace pendiente y en el que todas y todos unimos fuerzas. Lo que estos tiempos inusuales e inciertos están revelando es que, si bien ni la sociedad, ni el IRB Barcelona ni su comunidad pueden escapar a los bruscos cambios de guión propios de lo que ya se denomina un "mundo VUCA" (de las siglas en inglés Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), sí podemos adaptarnos a los escenarios cambiantes gracias a la gran flexibilidad, capacidad de maniobra y voluntad de las personas. Los excepcionales equipos humanos del IRB Barcelona están demostrando ser mucho más que equipos de grandes profesionales. Realmente es esta fuerza conjunta, tanto en lo científico como en lo humano, y esta gran capacidad de trabajo en equipo la que nos hará superar esta etapa incierta y afrontar con más experiencia y fortaleza los retos que el futuro pueda depararnos. La comunidad del IRB Barcelona también merece un sonoro aplauso.