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Nacida en Tordera (España) en 1988, la Dra. Mònica Sánchez-Guixé completó su doctorado en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) en 2019. Tras cursar un máster en Análisis de Datos Ómicos en la Universidad de Vic en 2020, desarrolló durante los seis años siguientes su etapa postdoctoral en el laboratorio de la Dra. Núria López-Bigas, en el IRB Barcelona.
Durante este periodo, se especializó en genómica computacional e inició una colaboración determinante con el Dr. Jaume Mora, del Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD). Gracias al apoyo de una beca CRIS Emerging Leader, dotada con 400.000 euros para cinco años, y de un contrato Ramón y Cajal, en junio de 2026 se incorporó al IRSJD como jefa del Laboratorio de Genómica del Cáncer Pediátrico.
«La ciencia es un esfuerzo colectivo y las mejores ideas surgen de las conversaciones con nuestros compañeros. Contar con la mentoría de Núria me permitió ganar confianza en mis propias ideas, mi criterio y mi voz científica».
Mònica, ¿podrías hablarnos del Laboratorio de Genómica del Cáncer Pediátrico que diriges en el IRSJD? ¿Cuáles son tus principales objetivos y líneas de investigación?
El laboratorio se puso en marcha en junio de este año y centra su actividad en la caracterización genómica de tumores sólidos pediátricos, como los sarcomas óseos y de tejidos blandos y los tumores del sistema nervioso central (SNC). La hipótesis es que algunos de estos tumores se originan durante el desarrollo prenatal y que la primera alteración genética se produciría en las primeras semanas de gestación. En determinados casos, podría producirse una segunda alteración, de naturaleza no genética, a lo largo de la infancia. El principal objetivo de mi investigación es determinar en qué momento de la vida de cada paciente se producen estas alteraciones en algunos de los cánceres pediátricos más agresivos, como los tumores rabdoides, el rabdomiosarcoma, el meduloblastoma y el sarcoma de Ewing.
¿Por qué es importante tu campo de investigación? ¿Cuáles son las principales preguntas que intenta responder tu grupo?
Históricamente, el cáncer pediátrico ha recibido menos atención investigadora que el cáncer en la edad adulta. Aunque numerosos estudios han analizado la evolución genómica de los tumores en personas adultas, los tumores sólidos pediátricos continúan estando relativamente poco estudiados. Conocer con precisión la secuencia de alteraciones que conduce a la aparición de estos tumores podría revelar nuevas vulnerabilidades terapéuticas. También podría ayudarnos a determinar si, en el futuro, será posible desarrollar estrategias para prevenir determinados tipos de cáncer pediátrico.
En mi grupo tratamos de dar respuesta a tres preguntas principales:
- ¿Cómo se originan los tumores sólidos pediátricos?
- ¿Cómo evolucionan estos tumores y qué mecanismos favorecen la metástasis, tanto en el tumor primario como después del tratamiento?
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Volvamos un poco atrás. ¿Podrías contarnos en qué se centró tu investigación doctoral?
Mi tesis doctoral abordó un tema bastante distinto de mi investigación actual. La llevé a cabo en el Grupo de Terapéutica Experimental del VHIO, dirigido por la Dra. Violeta Serra. Mi trabajo se centró en identificar biomarcadores de respuesta y mecanismos de resistencia a las terapias dirigidas contra el cáncer de mama luminal, concretamente a los inhibidores de FGFR y PI3K.
Tras finalizar el doctorado, ¿qué te llevó a incorporarte al IRB Barcelona?
Mi investigación doctoral fue completamente experimental y se basó en el cultivo celular, el uso de modelos murinos y el procesamiento de muestras en el laboratorio. Hacia el final del doctorado, empecé a interesarme por cómo analizar el enorme volumen de datos genómicos que genera la investigación en cáncer. Para ampliar mi formación en este ámbito, cursé un máster en Análisis de Datos Ómicos en la Universidad de Vic, donde adquirí conocimientos de bioinformática.
En 2020, mientras cursaba el máster, contacté con la Dra. Núria López-Bigas, del IRB Barcelona, para preguntarle si podía desarrollar mi proyecto de fin de máster en su laboratorio. Me incorporé a su equipo y, una vez finalizados mis estudios, continué en él como investigadora posdoctoral durante seis años. En esta etapa inicié una colaboración relevante con el Dr. Jaume Mora, que actualmente es mi mentor en el IRSJD. La mentoría de Núria me permitió adquirir una sólida experiencia en genómica computacional, mientras que la colaboración con Jaume me aportó un profundo conocimiento de la dimensión clínica del cáncer pediátrico. La combinación de ambas perspectivas me permitió especializarme en un ámbito muy concreto: la genómica computacional aplicada al cáncer pediátrico.
Al echar la vista atrás, ¿cómo crees que tu experiencia en el IRB Barcelona influyó en tu trayectoria científica y te preparó para liderar un grupo independiente?
Mi etapa postdoctoral en el IRB Barcelona fue decisiva para consolidar mi trayectoria científica. Trabajar en el laboratorio de Núria me permitió adquirir competencias avanzadas en el ámbito computacional, que después pude aplicar al análisis de casos complejos de cáncer pediátrico, incluidos tumores poco frecuentes, desde una nueva perspectiva. Este trabajo dio lugar a un artículo publicado en Cancer Discovery en 2024 y a una prepublicación en BioRxiv en 2026.
Mi paso por el Instituto también me permitió impulsar una red dinámica de colaboraciones. Lideré la creación del Grupo de Interés en Tumores Pediátricos, una iniciativa concebida para conectar a especialistas en cáncer pediátrico de centros de referencia de Barcelona, como el IRB Barcelona, el IRSJD, el VHIO, el CNAG y el VHIR. En febrero de 2026, en el marco de esta red, nuestro equipo organizó en el IRB Barcelona el primer Simposio de Cáncer Pediátrico, que reunió a más de 80 investigadores especializados en este ámbito procedentes de distintos centros de Barcelona.
¿Cuáles son los aprendizajes y experiencias más valiosos que te llevaste del IRB Barcelona?
Mis años en el IRB Barcelona marcaron mi transición de investigadora júnior a sénior y representaron una auténtica etapa de maduración científica. Con la mentoría de Núria, aprendí a confiar en mis propias ideas, en mi criterio científico y en mi visión. También hice míos algunos de los valores fundamentales de su laboratorio, especialmente la importancia del trabajo en equipo. Estar rodeada de personas brillantes y generosas, siempre dispuestas a ayudar, me enseñó que la ciencia no se puede hacer de forma aislada. La ciencia es colaborativa por naturaleza y muchas de las ideas más innovadoras nacen de conversaciones abiertas con nuestros compañeros.
¿Cuáles son tus mejores recuerdos de tu etapa en el IRB Barcelona?
El laboratorio de Núria es un lugar maravilloso tanto para hacer ciencia como para disfrutar del día a día. Guardo muchísimos recuerdos fantásticos: las bromas cotidianas, los almuerzos compartidos, las conversaciones al terminar la jornada y los inolvidables retiros del grupo.
El equipo de Núria está formado por personas amables, cercanas y brillantes. ¡Ya echo muchísimo de menos a todo el equipo!
De cara al futuro, ¿cuáles crees que serán los avances más importantes en tu campo de investigación durante los próximos diez años?
Mi institución, el IRSJD, se encuentra actualmente en una etapa decisiva de crecimiento. Varios investigadores jóvenes, entre los que me incluyo, estamos poniendo en marcha grupos independientes en áreas como la biología computacional, la epigenética y la inmunoterapia. Al mismo tiempo, la investigación sobre el cáncer pediátrico está experimentando un notable impulso en numerosos centros de referencia europeos. Confío en que, durante los próximos diez años, el aumento de la financiación y la incorporación de talento joven altamente especializado nos permitan avanzar con mayor rapidez en el conocimiento del cáncer pediátrico: desde el estudio de sus orígenes durante el desarrollo hasta el diseño de nuevas estrategias terapéuticas. Espero que este esfuerzo colectivo se traduzca, en última instancia, en nuevas opciones de tratamiento y en una mayor esperanza para los pacientes pediátricos y sus familias.
IRB Barcelona
El Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) trabaja para conseguir una vida libre de enfermedades. Desarrolla una investigación multidisciplinar de excelencia para curar el cáncer y otras enfermedades vinculadas al envejecimiento. Establece colaboraciones con la industria farmacéutica y los principales hospitales para hacer llegar los resultados de la investigación a la sociedad, a través de la transferencia de tecnología, y realiza diferentes iniciativas de divulgación científica para mantener un diálogo abierto con la ciudadanía. El IRB Barcelona es un centro internacional que acoge alrededor de 400 científicos de más de 30 nacionalidades. Reconocido como Centro de Excelencia Severo Ochoa desde 2011, es un centro CERCA y miembro del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST).