Manuel Serrano: “Cambiar de centro y entorno es una reprogramación”

Manuel Serrano, jefe del laboratorio de Plasticidad Celular y Enfermedad en el IRB Barcelona (Fundació "la Caixa")
Manuel Serrano, jefe del laboratorio de Plasticidad Celular y Enfermedad en el IRB Barcelona (Fundació "la Caixa")

Del cáncer a la reparación de tejidos, del CNIO al IRB Barcelona

Trabajar siempre en la intersección entre temas, cáncer y envejecimiento, cáncer y metabolismo o cáncer y reprogramación. Esta es la marca personal del científico Manuel Serrano, atreverse a poner el pie allí donde aún no ha trabajado. Una osadía que ha caracterizado su etapa al frente del “Grupo de Supresión Tumoral” en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desde 2003, y que ahora trae consigo al IRB Barcelona, donde su grupo de investigación en “Plasticidad Celular y Enfermedad” podrá “poner los pies en más áreas aprovechando al máximo la multidisciplinariedad del centro”.

¿Cómo será tu ciencia en el IRB Barcelona?

— El tema principal en el que quiero trabajar es la reparación de tejidos. Cuando se produce un daño en un tejido, las células dañadas, llamadas senescentes, tienen un papel muy importante y queremos entender cómo notifican al organismo qué hay que reparar y cómo. Igualmente queremos entender la dinámica de las células que finalmente realizan la reparación tisular.  Éstas son áreas muy poco conocidas y en las que ya hemos dado algunos pasos y podemos aportar una visión diferente. 

— ¿De qué punto partes?

— Las células de los tejidos tienen una función muy definida y restringida, y para poder reparar un tejido primero tienen que hacerse más versátiles, es decir, adquirir plasticidad. Por tanto, lo primero que tienen que hacer es desespecializarse. Desde nuestro laboratorio, estudiamos cómo ocurre esta adquisición de plasticidad cuando hay un daño en un tejido. Lo que nos interesa es este estado versátil que les permite reparar el tejido.  El ejemplo más estudiado y mejor conocido de plasticidad es la reprogramación celular descubierta por John B. Gurdon y Shinya Yamanaka.

Porque, ¿la reparación y la reprogramación celular tienen relación?

— Es una hipótesis, trabajamos en la línea de que la reprogramación celular tiene algo que ver con la reparación que ocurre en un tejido. 

— ¿Cuáles son las enfermedades o patologías que se beneficiarían de estas líneas de estudio? 

— Muchas. Nosotros estamos trabajando en diabetes y en fibrosis pulmonar. En diabetes, el páncreas carece de células que producen insulina y el objetivo es que las genere. En el caso de la fibrosis pulmonar, es un tejido que está muy dañado y las células dañadas no han sido eliminadas y reemplazadas por funcionales. Estamos intentando eliminar con fármacos las células dañadas y estimular así la reparación.

— Y, ¿qué retos se os plantean?

— Cómo inducir esta plasticidad con fármacos es un desafío que no está resuelto. Ahora lo inducimos con genes, pero no se puede hacer en un paciente.

En este sentido, y en paralelo al establecimiento del laboratorio en el IRB Barcelona, a principios de este año he cofundado, junto con tres compañeros, mi primera spin-off llamada Senolytic Therapeutics. Nuestro objetivo es llevar a ensayos clínicos un fármaco que hemos desarrollado y patentado para eliminar las células senescentes que se acumulan en los tejidos dañados; y que ya hemos demostrado que funciona en ratones.

 

Un momento para el cambio

— Del cáncer a la reparación de tejidos, ¿por qué?

— He ido cambiando mi tema de trabajo, aunque sigo con el cáncer. Los daños crónicos en los tejidos son uno de los factores de riesgo mejor conocidos para el desarrollo del cáncer. Un proceso de reparación defectuoso es la base de muchas enfermedades, y pienso que esta idea puede aplicarse también al cáncer. Por ello, sentía que tenía que dar un paso más y estudiar los procesos de reparación. 

— Y, ¿qué te impulsó a escoger el IRB Barcelona?

— El instituto ofrece un entorno científico muy variado. Aquí hay una amplia diversidad de especialización, en muchas enfermedades y en muchos temas, lo que es muy atractivo. Siempre que he visitado el IRB, además de impresionarme su nivel científico, he percibido un ambiente abierto y colaborativo, lo cual es esencial para que surjan ideas innovadoras. Y desde que manifesté mi interés por unirme al mismo, la reacción de todos sus investigadores ha sido muy positiva. Tengo una magnífica relación personal con ellos y esto es, sin duda, un factor muy importante para un clima de trabajo creativo.

Al mismo tiempo, cambiar de centro, ciudad y entorno es una reprogramación. Es una manera de refrescarme, de reactivarme. Es un desafío.

— Cambio también de entorno, ¿se está posicionando Cataluña como polo de atracción de talento científico?

— Sí, sin duda. Porque las autoridades de la Generalitat están invirtiendo, con programas de captación y retención del talento como ICREA. Cuando se hace una inversión es necesario que sus gestores apliquen criterios profesionales y científicos, una combinación que hace que el dinero invertido sea muy eficiente y atractivo para los de fuera. En Cataluña, el criterio siempre ha sido la ciencia, solamente ha habido ciencia por delante y por detrás.

El impulso de fundaciones privadas como Obra Social "la Caixa" también es esencial en un momento en que el apoyo de las instituciones públicas autonómicas, españolas y europeas ha disminuido. Su implicación en ciencia es realmente encomiable.

— Es tiempo de hacer balances, ¿cómo valoras tu etapa en el CNIO?

— El CNIO ha sido mi madurez científica. Ha supuesto un salto cuantitativo muy importante en mi carrera, porque se me han puesto a mi disposición muchos recursos y libertad: 'Haz lo que quieras'. He podido ser creativo, explorar y meterme en temas en los que no me hubiera metido de otro modo.

 

El día a día en el laboratorio

¿Qué ambiente se respira en tu laboratorio? 

— Intento que la gente esté a gusto, que se sientan motivados, valorados y que todo el mundo tenga total libertad para hablar.

— Y a los científicos jóvenes que empiezan en tu laboratorio, ¿qué les pides? 

— Que comenten, que pregunten. Siempre les digo: 'estar trabajando en lo que no sabemos, eso es la ciencia de frontera. Yo sé tan poco de esto como tú y eso es una buena señal, quiere decir que estamos en el límite, en la frontera. Vamos a empujar en esa dirección, pero yo no tengo seguridades ni te sé decir lo que va a ocurrir'. En ocasiones me proponen experimentos que me parecen imposibles y siempre les digo que adelante y que ojalá yo me equivoque y el experimento funcione.

— Llegar a este conocimiento de frontera, ¿te lo da la pregunta o el resultado?

— También te lo da la pregunta. Que nos preguntemos en el laboratorio qué relación tienen la reparación y la reprogramación celular, es una gran pregunta. Podríamos estar haciéndonos preguntas más pequeñas de un resultado que vimos ayer, qué pasa si cambiamos la dosis, el tiempo… Uno puede enfocarse en pequeñas preguntas, lo que también es muy importante y necesario.

— Pero, a ti te interesan otro tipo de preguntas...

— Sí, a mí me gustan las preguntas un poco más “exploratorias”.

 

(Escrito porLlúcia Ribot)