La deficiencia en la proteína DOR favorece la aparición de obesidad

Células de ratón en presencia de la proteína DOR. (M. Romero, IRB Barcelona)
Células de ratón en presencia de la proteína DOR. (M. Romero, IRB Barcelona)
  • <p>Mouse cells with DOR protein. (M. Romero, IRB Barcelona)</p>
  • <p>Mouse cells with (left) or without (right) DOR protein (vesicle membrane indicated by orange stain). Discovery of the mechanism through which DOR regulates fat cells and thus the development of obesity. (M. Romero, IRB Barcelona)</p>

Investigadores del IRB Barcelona desvelan un mecanismo que deriva en una forma de obesidad menos perjudicial ligada al número de células de la grasa.

Existen diferentes tipos de obesidad, algunas menos nocivas que otras.

El estudio se ha publicado en la revista Nature Cell Biology.

La obesidad es considerada como un problema de salud mundial porque la acumulación excesiva de tejido graso (o tejido adiposo) incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y algunos tipos de cáncer. Sin embargo, hay personas obesas menos propensas a estas enfermedades.

Según el estudio, publicado en Nature Cell Biology por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) y del CIBERDEM, la deficiencia en la proteína DOR (también llamada TP53INP2) promueve la generación de nuevas células adiposas, que almacenan grasa, produciendo una forma de obesidad menos perjudicial. El artículo es uno de los temas destacados en la portada de abril de la revista.

En este trabajo liderado por el científico del IRB Barcelona Antonio Zorzano, también catedrático de la Universidad de Barcelona y miembro del CIBERDEM, junto a laboratorios de Gotemburgo (Suecia), Tarragona y Girona, los investigadores observaron que los pacientes obesos presentan niveles bajos de DOR en su tejido adiposo.

Con objeto de seguir investigando la relación entre DOR y la obesidad, los investigadores del laboratorio de Enfermedades Metabólicas Complejas y Mitocondrias, referente en el estudio de dicha proteína, generaron un modelo de ratón deficiente para esta proteína, que presenta una marcada obesidad en ausencia de complicaciones metabólicas tales como la intolerancia a la glucosa o la inflamación. Estos modelos mimetizan el efecto observado en los pacientes obesos pero metabólicamente sanos analizados en este estudio. “Todos estos resultados nos permiten entender el mecanismo por el cual existen personas que no llegan a desarrollar las enfermedades asociadas a la obesidad”, explica Zorzano.

Número y volumen de células grasas

Un aspecto muy relevante en el impacto de la obesidad sobre la salud, es el número de células y su volumen en los depósitos de tejido adiposo. De este modo, si una célula se ve obligada a aumentar su tamaño de manera desmesurada para almacenar la grasa, genera inflamación, lo que provoca resistencia a la insulina. En cambio, si la misma cantidad de grasa se acumula en un número mayor de células, el sujeto tiene también obesidad, pero con menos patologías asociadas.

La evidencia existente apunta que los seres humanos, a partir de los 20 años mantienen estable el número de células adiposas. Por ello, si se adelgaza o se engorda, lo que varía es el volumen de estas células, pero no su número. Sin embargo, según la nueva función de DOR revelada en este estudio, la reducción de los niveles de esta proteína en las células madre que dan lugar a los adipocitos, podría aumentar el número de células adiposas en la vida adulta.

“Es importante señalar que la solución a la obesidad no estaría en incrementar, mediante tratamientos, el número de células adiposas ya que la obesidad debe prevenirse,” advierte Zorzano, “pero el estudio nos ayuda a entender mejor las distintas formas de obesidad en humanos”. El laboratorio trabaja ahora en desvelar este mecanismo en detalle para completar el conocimiento sobre los distintos tipos de obesidad, y contribuir a su prevención y tratamiento.

Nuevo papel de la autofagia en la regulación de la grasa

Tal y como se había descrito en investigaciones previas, DOR es una proteína que participa activamente en los procesos de autofagia, mediante los cuales las células ‘reciclan’ sus componentes dañados, o excedentes, con el objeto de mantener un estado óptimo. “Estudios anteriores habían apuntado que la falta de proteínas de la autofagia impedían la generación de tejido adiposo. Sin embargo en el caso de la proteína DOR hemos observado que su ausencia incrementa el tejido adiposo y la cantidad de grasa que se acumula”, señala Montserrat Romero, investigadora del IRB Barcelona y primera autora del artículo. Los autores detallan el mecanismo mediante el cual DOR regula la transformación de las células madre en células de la grasa.  

 

Artículo de referencia:

Autores: Montserrat Romero, Alba Sabaté-Pérez, Víctor A. Francis, Ignacio Castrillón-Rodriguez, Ángels Díaz-Ramos, Manuela Sánchez-Feutrie, Xavier Durán, Manuel Palacín, José María Moreno-Navarrete, Birgit Gustafson, Ann Hammarstedt, José Manuel Fernández-Real, Joan Vendrell, Ulf Smith & Antonio Zorzano

Titulo: TP53INP2 regulates adiposity by activating β-catenin through autophagy-dependent sequestration of GSK3β

Nature Cell Biology. 2018 Apr;20(4):443-454. doi: 10.1038/s41556-018-0072-9